—Intentaré comprar un vuelo —dijo Marina, Demetrius la miró sonriente.
—Claro que no, tú vendrás conmigo en mi avión privado, luego de que fuiste mi salvadora, es lo mínimo que puedo hacer para pagarte.
Ella sonrió, y asintió.
—Solo quiero volver, las niñas me extrañan.
—Seguro me extrañan más a mí.
Ella lo miró sorprendida, pero sonrió.
Durante el vuelo, Albert no apartó la mirada de ese par, se les veía tan unidos, veían una película, platicaban y comían juntos, felices, había algo que l