Marina sentía ese beso, hacía latir cada rincón de su cuerpo, toda ella respondía a él, temblando entre sus brazos.
Siempre soñó como sería un beso con él, aunque la había besado antes, no se comparaba nada con este beso, era como si pudiera caminar a un paso del paraíso, pero él se tensó al recordar lo que hacía, detuvo el beso abrupto, recobrando la cordura.
«¿Qué demonios estoy haciendo?», pensó Demetrius, luego su mirada se volvió rabiosa.
—¿Esto es lo que esperabas?
Ella le miró con des