Vittoria casi empezaba a sentir pena por Giovanni. Clarissa tomó su celular y, sin darle dos vueltas, escribió un mensaje:
Clarissa: —Giovanni, ¿Qué somos, me quieres invitar a salir?
Vittoria tecleó rápido y lo envió antes de que su amiga pudiera reaccionar. Los ojos de Clarissa se abrieron de golpe.
—¡¿Oye, pero que haces?! ¡¿Cómo se te ocurre mandar eso?!
—¡Vittoria, bórralo ahora mismo! ¡No digas tonterías!
Avergonzada, Clarissa le quitó el celular y presionó ansiosamente para elim