CAPÍTULO 80: MI MADRE SE ENTERA DE LA VERDAD
Mis ojos se cierran por instinto y mis labios se entreabren ligeramente en respuesta. Puedo sentir la tensión eléctrica en el aire, cada fibra de mi ser se siente atraída hacia él, deseando más. El calor de su cuerpo se mezcla con el mío, creando una sensación de anhelo y deseo que no puedo ignorar.
Sus manos se deslizan suavemente por mis brazos, subiendo hasta mis hombros, luego hasta mi cuello, donde sus dedos trazan un camino delicado y ardiente.