CAPÍTULO 70: CELOS EN EL RESTAURANTE
La mañana es fresca, y el aire de Madrid llena mis pulmones con un delicioso aroma a rocío de lluvia. Javier llega puntual, como siempre lo hacía en la secundaria. Su sonrisa cálida y su presencia son justo lo que necesito en estos momentos. Nos saludamos con un abrazo y, después de asegurarme de que Daniel está listo, subimos al coche y nos dirigimos al colegio.
El viaje es tranquilo. Daniel está emocionado por ver a sus nuevos amigos, y Javier y yo aprovec