CAPÍTULO 49: ÉL ME OCULTA ALGO
El día comienza con una inusual calma. La invitación a la boda se encuentra sobre la mesa del comedor, un objeto que, aunque inanimado, se siente imponente. Parece observarme mientras intento concentrarme en preparar el desayuno para Daniel.
—Mamá, ¿vamos al parque después de la escuela? —me pregunta Daniel mientras termina su cereal.
—Claro, cariño, —le respondo, forzando una sonrisa—. Hoy iré al hospital, pero te recogeré temprano para que podamos ir.
Despu