CAPÍTULO 47: UNA DECISIÓN IRREVERSIBLE
Me siento frente a la enorme mesa de madera del abogado Park, el hombre que Tae-Young ha recomendado para ayudarme con el caso de la custodia. El despacho está decorado de manera austera, con paredes repletas de diplomas y estanterías llenas de libros de derecho. El abogado, un hombre de mediana edad con gafas y una expresión seria, revisa mis documentos en silencio mientras yo intento calmar mis nervios.
—Señora Fernández, —comienza, levantando la mirada