7. EL PRECIO DEL PERDÓN
SUCUMBIR
La oscuridad de la habitación se siente opresiva, como un peso que no me deja respirar. Intento cerrar los ojos y apagar las imágenes que pasan en mi mente, pero es imposible. El sonido del disparo aún resuena en mis oídos, la imagen de Dae-Hyun apretando el gatillo está grabada en mi memoria. No había un rastro de duda en sus ojos, solo una frialdad que me aterra y fascina al mismo tiempo.
No debería estar aquí. Esto no está bien. Pero entonces, ¿por qué no puedo moverme? ¿Por qué, a