4. EL PRECIO DEL PERDÓN
PASADO TORMENTOSO
La noche cae lentamente y la oscuridad envuelve la cabaña. Estoy sola, completamente sola. Afuera, puedo escuchar los pasos pesados del hombre que dejaron vigilando la entrada. Cada crujido, cada sonido nocturno parece amplificarse en esta soledad asfixiante. Intento dormir, pero los pensamientos no me dejan en paz. Me echo en el viejo colchón, abrazándome a mí misma, con los ojos cerrados, tratando de encontrar algo de consuelo. Pero todo lo que encuentro es un vacío aplastan