Amber Whyte.
¡Cúbrete y aléjate de la puerta!
Mantente oculta. ¡No te dejes atrapar!
Mi subconsciente gritaba frenéticamente.
Las advertencias resonaban en mi cabeza como un trueno, inyectando adrenalina en mi sangre y llenándome de energía.
Alarmada, me puse de pie de un salto, temblando de miedo, lista para esconderme en cualquier lugar, tal vez en el armario.
Pero de repente, me quedé paralizada.
Mis músculos se tensaron, inmovilizándome.
Me obligué a huir, a esconderme, a correr, pero mis p