Amber Whyte.
El tiroteo duró una hora, pero pareció una eternidad.
Y cuando terminó, el silencio se apoderó del lugar.
Pero este silencio… era diferente. Era aterrador. Estaba cargado de significado.
Era más fuerte que los disparos.
No era el tipo de silencio que trae alivio. No era el tipo de silencio que indica que todo había terminado y que podíamos salir de nuestro escondite. Era el tipo de silencio que gritaba que esto era solo el principio.
El tipo de silencio cargado de tensión. El tipo