Dos horas sentadas en la cama de Alessandro y nada que se iba esa mujer tan detestable, eso era lo que pensaba Lucia mientras esperaba que Antonella la cliente estrella se fuera de una vez por todas de su casa.
¿Cómo sabia donde vivía? ¿Quién le había dado la dirección? ¿Cuánto tiempo más tenía que esperar?
Lucia tenia todas esas interrogantes, pero abajo se escuchaban risas y conversaciones en susurros y ya le estaba dando desesperación no poder salir y estar tranquila en su propia casa, lo pe