Ethan, aún en el cuerpo de Madison, se sentó en el auto junto a Maximiliano, quien conducía con aparente calma. Sin embargo, la tensión en el aire era innegable. Desde que dejaron el restaurante, Maximiliano no había dicho mucho, pero ahora, con el motor rugiendo en el silencio, finalmente rompió el hielo.
—He escuchado rumores… —dijo sin apartar la vista del camino—. Dicen que estás saliendo con tu jefe.
Ethan sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La pregunta lo tomó por sorpresa, pero i