Al despertar, se sienta en la cama con una leve sonrisa y se queda mirando por la cortina que se abre de vez en cuando con el fresco aire que el mediterráneo trae. Hace ya varios días que llegó a Ibiza, lugar que ha encontrado como refugio en el escape de su esposo.
Desistió de la idea de ir a Alemania pensando en que tal vez sería mejor venir a un lugar más tranquilo a terminar de pasar su embarazo. Y también porque tiene la leve sospecha de que su padre lo está ayudando a encontrarla.
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