Ilhan la ayuda a que se incorpore con la delicadeza de quien ayuda a una flor a enderezarse, ambos se separan con nerviosismo, Sylvie retoma el camino por el largo pasillo hasta la escalera con la mirada baja tratando de encajar aquella cercanía en su cuerpo, seguida por Ilhan a una distancia prudente, no sea que quiera detenerse de nuevo como hace unos minutos.
Aunque chocar con ella y volver a evitar que se caiga no es algo que le moleste hacer.
Llegan a la cocina, en donde Sylvie comienza a