August se gira rápidamente en el auto y toma el camino de regreso.
—Perdóname, Ilhan… no pensé que se fuese a adelantar el parto de Azul, se supone que le quedaban un par de semanas más.
—No te preocupes, nos quedan más días para hacer esto —le sonríe a través del espejo retrovisor, puesto que ella ha tomado el puesto del copiloto.
—August, quiero que busques candidatos para ocupar el puesto de ese viejo odioso.
—Sylvie, no creo que tu padre esté de acuerdo…
—¡Me importa una mi3rda lo que diga