—¡Eres un reverendo imbécil, Cavalli! — vociferó Samantha fuera de sí—. Pensé que eras más inteligente, pero ya veo que no es así. ¿Acaso no te das cuenta que esa mujer lo que quiere es matarte? ¿Vas a permitirlo?
—Sí, porque yo soy el único culpable de sus desgracias. Viola es mi perdición, si la muerte quiere darme, la aceptaré gustoso.
—No puedo creer lo que estoy escuchando. ¡Dile algo a este idiota, Logan!
—Mi amor, cálmate, ¿sí? Cada persona elige su propia perdición y si... — se encogió