Calista
Un carraspeo me hizo apartarme de la boca de mi esposo, por encima de su hombro miré los rostros incómodos de mis hermanos, uno al lado del otro bajando el último escalón de las escaleras.
—Es una fortuna para ti que los hayamos encontrados nosotros y no padre —comentó mi hermana simulado una sonrisa, mientras Adonis se mantenía serio y no parecía divertirle la escena que acababa de presenciar.
—¿Podemos hablar? —preguntó ignorando por completo las palabras de mi hermana y al hombre