Calista
Su voz fue tan fuerte como un rayo e hizo que su madre retrocediera un paso asustada, miró de su hijo al fuerte agarre que sujetaba su brazo.
—¿Es así como le hablas a ti madre? ¿Pones a esta mujer antes que a mi? ¿Qué es lo que te sucede?
—Eres mi madre sólo porque me pariste, solo por esa simple razón porque de otro modo no te considero como una. He sido claro en cuanto a Calista, ella es mi esposa y por ende van a respetarla. No quiero saber que ha vuelto a ocurrir algo cómo lo sé