Calista
No supe qué decir, enmudecí y lo único pude hacer fue abrazarme más a su cuerpo. Con cada cosa que descubría de él más iba comprendiendo por qué era de aquel modo, tan indiferente con todo lo que le rodeaba, el por qué nada parecía dañarlo.
—¿Nadie celebra navidad en esta casa?
—No, mi abuelo lo prohibió a raíz de eso. Antes de que eso ocurriera solían dar grandes fiestas, poco recuerdo de ello pero siempre había bastante gente vistiendo en sus mejores galas. Tantos platillos de difere