Capítulo 35
Calista

Depositó un beso en mi boca en cuanto me tuvo cerca, me preguntó cómo estaba y si necesitaba ir a descansar.

—Anoche no dormiste mucho, Calista —arrugó su entrecejo reparando en mi rostro.

—No importa, no quiero apartarme de su lado.

Madre se acercó y juzgando por su gesto logró escuchar lo que dije.

—Tu abuela está bien, tu padre, tu tía y yo nos quedaremos aquí. Tú muchacha te vas a ir a comer y a dormir, si pasa algo te avisaré —me señaló un poco molesta, cuando miró a mi esposo
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Osiris Gianella CeMe encanta como Aetos siempre tiene presente en todo a Calista ...
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