Calista
—¿Ya me dirás lo qué pasó? —preguntó dándole un sorbo a la copa de vino.
—¿Cuál es la prisa con eso? No es nada importante —hice una mueca, partiendo un pedazo del filete de carne y llevándolo a mi boca.
—Aún así quiero saberlo.
Tragué y alcancé la copa dándole un gran sorbo.
—Sólo fue tu tía, quiso hacerme de menos pero ya me encargué de eso.
Asintió levemente dándome esas miradas tan intensas que me hacían sentir desnuda ante sus ojos, como si pudiese ver en mi interior y saber si