Calista
Nos levantamos de la mesa y salimos al balcón acomodándonos en los sillones, seguimos conversando esta vez queriendo saber más del matrimonio de Dasha, quien sonreía tontamente al mencionar a su esposo. Se le veía ese brillo en los ojos que adquiría cada persona que se encontraba genuinamente feliz, mi amiga lo era, se había casado con el amor de su vida. Era testigo de lo mucho que se amaban en ellos dos.
Muchas veces tuve la leve ilusión de encontrar a alguien así para mi, tener a a