Andreus
Detuve mi caminar frente al ventanal que daba vista al frente sosteniendo una taza de café en mi mano y la otra sobre mi bolsillo, mis ojos sin poder apartarse de la mujer de rojo que caminaba como si el mundo entero le perteneciera, aumentado mi repudio hacia ella, siendo todo lo que quería destruir por interferir en mi camino. La m*****a perra que se estaba moviendo tan astutamente bien, mejor de lo que llegué a pensar. Era como la versión femenina de Aetos, quien desde la tumba se es