Calista
Mi móvil vibra sobre mi escritorio anunciando la llamada que llevaba esperando toda la mañana. Descolgué relajándome sobre mi silla y giré hacia los ventanales de cristal observando la ciudad mientras una de mis manos descansaba sobre mi vientre.
—Te escucho
—Las acciones están a la venta, señora Vasileiou. Estoy en espera de su orden para proceder.
—Cómpralas —ordené de inmediato —y dale la noticia hoy. ¿Te has comunicado con la prensa?
—En un momento, estoy enviando la informació