SOPHIA
El calor de Lucas me recorre el pecho mientras se posa sobre mis pezones. Dejo escapar un gemido cuando su lengua baja hasta mis muslos, lamiéndolos con sus labios pecaminosos.
Puede que oiga mal, pero creo oír a una criada entrar en la habitación. Jadea al dejar caer algo antes de cerrar la puerta, pero no me importa.
Es una locura pensar que estamos teniendo sexo mientras nuestros padres están abajo, y no puedo evitar desear más, especialmente cuando juega con mi coño.
"¡Lu... Lucas!"