—¿Tienes idea de lo que significa ser una igual y encontrarte al mismo nivel de nosotros, Meijer? —la pregunta del conde fue directa y sin ningún tipo de rodeos—. Puedo asegurarte que no tienes ni la más remota idea de todos los compromisos que aquello puede conllevarte.
Era la primera vez que tanto Marlote como su madre se sentaban en compañía del conde Gerard y su esposa, Angelica. Se encontraban sentados de forma cómoda dentro de aquel estudio, todos con una copa de cristal llena del líquido