La iluminación en el estudio de Frederick era baja. El chico tenía las enormes cortinas cerradas y simplemente un par de lámparas iluminando la totalidad de esta. Leía algunas cartas que llegaban. Situaciones que su padre debía solucionar a como diera lugar; desde casos criminales que se escapaban de las manos de la policía hasta reuniones con más extranjeros con el fin de realizar alianzas. Lo que el pelinegro hacía no era su trabajo, pero desde que Gerard le había hablado de un “entrenamiento