Hardin Holloway.
Me sentía tan decepcionado. ¿Sonaba ridículo decir eso? Quiero decir, esperaba que ella siguiera adelante, pero no tan rápido.
Conduje hasta mi casa, sintiendo como si mi pecho sangrara. Todavía llevaba a mi hija en el asiento trasero. Golpeé mi mano, azotando el volante varias veces. Intenté no llorar algunas otras. Bajé de mi coche y la cogí, la entregué a la niñera tan pronto como la vi.
Cuando entré al baño, sentí que mi mundo entero se desmoronaba. Sentía una fuerte tensió