Vi cómo la miraste.
Hardin Holloway
Una boda en una semana... De hecho, a estas alturas, menos que eso. Y yo todavía tenía que ser obligado a sentarme y ver las compras de mi mujer, que se va a casar con otro imbécil. Había una copa de champán en mi mano derecha y, créanme, el contenido de alcohol no era suficiente para una tarea como esa.
Ok, para alguna mujer que quizás sueñe con esto, sería algo fácil, pero para mí, esta mierda estaba siendo una tortura. ¿Tenía que ser la puta dama de honor? Tenía que acompañar