Siento mucho el retraso.
Livy Clarke.
Me levanté de la cama de hospital, prácticamente saltando sobre ella. Llegaba tarde al trabajo. El señor Hardin probablemente acabaría enfadándose conmigo. No tenía intención de que me despidieran. Necesitaba ese dinero, y ahora, sin un bebé, no tenía nada más en el mundo. Nada por lo que luchar, o por lo que sentir ganas de despertar al día siguiente. Pero sabía que me había equivocado con él, y no podía volver a suceder.
Juan estaba acostado en una silla, justo delante de mí, así