Ha llegado esto para la señora. Con permiso.
Livy
Sentada en la terraza de mi casa, observaba a Hardin jugando con un bebé. Mi bebé… Nuestro… Todavía necesitaba acostumbrarme a compartirla. Todo parecía tan correcto, pero además había cierto misterio en el aire. De algún modo, sentía que había secretos entre nosotros dos, sobre todo porque Hardin siempre empezaba a besarme cuando yo tocaba el tema. Le hice un gesto con la mano cuando finalmente se dio cuenta de que lo observaba. Aún rondaba en su mente una notable duda: ¿Lo miraba porque