Capítulo 24
El viento frío azotaba los árboles mientras César y Viviana avanzaban a toda prisa por el bosque. El galope furioso del caballo no daba tregua, pero la mente de Viviana estaba aún más desbocada que el animal.
—¡Detente, César! —gritó Viviana, golpeando su espalda—. ¡Debiste dejarme explicar! ¡Frank no entiende nada!
César apretó la mandíbula, pero no detuvo el paso del caballo.
—No tenías oportunidad —respondió con voz dura—. Angelina moverá sus piezas para salir ilesa, . Nadi