—Voy a tener gemelos—, dijo Helena en voz baja, sin poder apartar los ojos de la ecografía. Todavía no se lo podía creer. Verlos con sus propios ojos. Confirmar que eran dos. Dejar por fin de pelearse con Gail por ellos. Volvió a pasar los dedos por la foto y no pudo evitar que su sonrisa se ensanchara.
—Sí, lo sabemos. Te lo he estado diciendo desde el principio. Te lo has estado diciendo a ti misma desde el principio. Ya puedes dejar de anunciarlo al mundo—, dijo Gail mientras se dejaba caer