La venganza a veces nublaba el sentido del razonamiento; Martiniano se decía a sí mismo que Cristina había encontrado su perdición sin tener que enfrentarse a su ira, pero al contemplarlo con más detenimiento se daba cuenta de que nada de lo que él hubiera podido hacer estaría a la altura de la crueldad de su adicción.
Así que Martiniano se mordió los labios, tratando de luchar contra la parte de su cerebro que le decía que ella se merecía cada momento de su auto-tortura. Quizá sí se lo