—Esto es raro—, dijo James a modo de saludo cuando descolgó el teléfono.
—Hola. ¿Por qué llamas? Siempre pides un videochat—, preguntó, sonando confuso.
—Bueno, quería hablar contigo y los chicos están durmiendo. Siempre duermen a esta hora—, le contesté.
—Tú y tus instintos de madre. En fin, ¿qué pasa? —, preguntó con curiosidad.
—He llamado para ver si me haces un favor. Sé que ya te debo mucho por haber cuidado de los chicos las dos últimas semanas, pero ¿crees que puedes traerlos aquí?