Catalina estaba enfadada porque Edgar nunca respetaba los horarios y siempre anteponía sus deseos sexuales. Y eso que habían prometido ir a visitar a su abuelo.
Catalina sabía que, cuando Edgar tenía relaciones sexuales, no podía ser algo rápido, sino que necesitaba horas para alcanzar la satisfacción.
«¿Por qué te quedas callado? ¿Quieres que solo satisfaga tus deseos y que no tengamos que ir a ver al abuelo? Deja que tu abuelo piense que no le respeto», gruñó Catalina con expresión de enfado.