Edgar sonrió levemente, ya que Catalina aceptó las condiciones que él le había impuesto.«Pero si fracasas en destruirlos a ambos, nuestro matrimonio también terminará. Y no debes molestarme», dijo Catalina con firmeza.«No te decepcionaré, no tienes por qué preocuparte. No te equivocarás al elegir a alguien que te ayude», respondió Edgar.«Está bien. Espero que seas de fiar», dijo Catalina.«Pronto recibirás buenas noticias sobre su destrucción. Antes de hacerles eso, debemos casarnos primero», dijo Edgar.«No puede ser así, quiero que los destruyas primero», rechazó Catalina con expresión molesta.«¿No piensas con la cabeza? Si retrasamos demasiado la boda, tu barriga crecerá aún más. Acabarás avergonzándote a ti misma», gruñó Edgar.Catalina parecía triste, pero lo que decía Edgar era cierto. Si no celebraban la boda, su barriga crecería aún más.«Entonces, ¿cuándo crees que nos casaremos?», preguntó Catalina.«Mañana», respondió Edgar lacónicamente.«¡Estás loco! Es demasiado pron
Leer más