A Catalina y Edgar les han dado el alta. Han decidido seguir con el tratamiento ambulatorio en casa, bajo la supervisión del médico privado de la familia Rodríguez.
Edgar insiste en que Catalina siga usando la silla de ruedas. Catalina intenta negarse, ya que se encuentra perfectamente recuperada, pero a Edgar no le importa: si su mujer se niega a usar la silla de ruedas, él la llevará en brazos. Esto deja a Catalina sin otra opción, por lo que accede a usar la silla de ruedas.
«Siempre me obli