El sol se asomaba perezosamente por la ventana, iluminando el rostro de Agatha mientras observaba a Kyra con una sonrisa burlona. —Sabes, ahora soy yo la nueva mujer para Daniel, el Alfa— dijo Agatha con un tono venenoso. —Una humana como tú nunca iba a hacerme competencia. —Sus ojos brillaban con malicia.
Kyra sintió un nudo en la garganta, pero decidió no revelar sus sospechas de que ella también podría ser parte de la manada. Guardó ese secreto para sí misma y se limitó a mantener una expres