Las imponentes estanterías de la biblioteca de la universidad los envolvieron en un silencio inquietante, un marcado contraste con los tumultuosos susurros que parecían perseguirse unos a otros a través del rostro ceniciento de Giulia. Isabella, con sus ojos penetrantes suavizados por la preocupación, se inclinó más cerca de su sobrina, observando el temblor de sus manos y las miradas furtivas que lanzaba por encima del hombro.
—Giulia, ¿qué pasa? —La voz de Isabella era un hilo de sonido silen