Kyra despertó y se encontró de nuevo en la misma habitación. Tocó su cuerpo con sus palmas y agradeció estar con vida.
Recorrió su mirada por toda la habitación y se detuvo en la ventana. Ahí se encontraba un hombre que le daba la espalda. No era el médico, se trataba de otro hombre.
¡El padre del bebé en su vientre!
La espalda le era familiar, al igual que su fragancia.
—Señorita White. —pronunció al mismo tipo que se giraba.
—¡Señor Storm! —suspiró. Kyra quedó sorprendida de ver a su jefe