ALEXEI MAKAROV
Todo estaba listo en el jardín, la mesa con manteles blancos, de lino, un par de copas de cristal cortado, vajilla de porcelana, luces iluminando los árboles más cercanos y yo, usando un traje hecho a mi medida, sobrio y desintoxicado, preguntándome cómo esa mujer había logrado que cumpliera sus caprichos, tal vez solo estaba cansado de pelear, si esto haría que las cosas fueran más llevaderas, que así fuera.
Entonces la puerta principal se abrió y salió de ahí, custodiada por do