CAMILLE ASHFORD
Lucien me ayudó a vestir, en completo silencio, intentando contenerse, pero podía sentir esas caricias de contrabando que declaraban cuanto me deseaba y no podía estar más feliz.
—Gracias… —susurré en cuanto subió el cierre de mi vestido nuevo. Me sentía como toda una princesa—. El vestido es hermoso.
No podía evitar sentirme apenada cada vez que lo veía a los ojos y él me regresaba una mirada intensa, profunda. Era como si no existiera nada más que yo.
—Y habrá muchos más, d