Isabella.
El auto se detuvo y me quise bajar, pero el arma del hombre que seguía apuntandome me detuvo. Ni siquiera sabía quién era, no obstante fue quien me esperó cuando la llamada sobre matar a Lucía si no venía con ellos, llegó.
Quise avisarle a Aiden, pero me dijeron justo donde estaba él y a unos metros yo, apuntandonos con él rifle que el hombre llevaba colgado en su cuello. El pánico porque asesinaran a mi cuñada y le disparen a mi esposo me abarcó. Cada parte de mi cuerpo solo pensó en