Epílogo.
Aiden.
Amaba el solo ver lo que tenía frente a mí, saber que cada día los tenía cerca, que aún con las dificultades que eso representaba no podía decir más que solo un gracias al amanecer a su lado, dormirme con sus brazos sobre mí pecho y sus suspiros siendo solo míos.
Me gustaba mirar sus sonrisas, fuerte y escandalosas llenando el lugar donde nos encontrábamos. Solo ellos y yo.
Un parque ahora era un buen destino para pasar. Un sitio donde esa risas siguieran oyéndose al tratar de jugar a