Aiden.
__ Estás loca. - contesté. - No quiero un hijo contigo y mucho menos en circunstancias como estás.
Cada fibra de mi cuerpo estaba ejerciendo presión constante.
__ Deja el juego. No sé porqué tú empeño de seguir arruinando mi vida si sabes que no tolero tu presencia. - solté mordaz. - No me quieres. No te soporto. Tú capricho no será más que un juego del que debes desistir porque no voy a acceder a tanta tontería.
__ Claro que te quiero. Y si tenemos un heredero, además de liberar a tu