Aiden.
Gaspar D'angelo, desde que me vio a mis cinco años me enseñó a jugar con una pelota que él mismo llevó a ese lugar donde estuve por meses antes de conocerlo. Me hacía reír y compararlo con mi padre biológico era cosa de todos los días, pidiendo que ese hombre sí lo fuera.
Fui un niño que no conoció más familia que mi madre, una mujer sumisa que cuidaba de cada detalle para que su esposo no la dejara. Permitía que la golpearan con tal de no ser abandonada, haya el punto de quedar en cama