La palidez en el rostro de Otsana, su obvio nerviosismo y el rojo en sus mejillas indican su vergüenza y temor.
—¿Estás bien?
Esas palabras se repiten en su mente como eco: «¿Estás bien?», así de simple.
No hay ira en su tono ni reclamos...
«¿El alfa está preocupado por mí?», se pregunta atónita.
—Lo lamento mucho, soy una inútil —chilla con bochorno.
La caricia en la mejilla la hace parpadear varias veces y levantar la mirada en dirección a su mate. Contra toda idea acerca de cómo él reacciona