Valentina De Rosa
—Sabes perfectamente que debes estar en reposo—la voz molesta de Adrián hace eco en la sala
—Y tú sabes perfectamente que ya me aburrí de estar acostada todo el día.
—Hijo, no está haciendo nada, solo nos hace compañía—interviene Ekaterina de forma suave
—Madre, esto es entre Valentina y yo—le habla Adrián
—Solo estoy sentada aquí, ¿Tanto influye eso en el reposo? El médico nunca específica que debía estar acostada las veinticuatro horas del día. Eso no es nada saludable.